- Drenaje linfático.- A veces se recomienda solo y otras como complemento de algún otro tratamiento. Consiste en un masaje manual o mecánico que consigue ablandar los nódulos de grasa y limpiar la zona de obstrucciones.
- Radiofrecuencia.- Es un tratamiento no quirúrgico que genera calor por radiofrecuencia y es indicado para la corrección de los signos y síntomas de la celulitis. No requiere cirugía ni tiempo de recuperación. Este equipo mejora la celulitis mediante un calentamiento/estiramiento dérmico profundo que no provoca hematomas. Además, genera colágeno.
- Electrolipolisis.- La electrolipolisis en medicina estética consiste en la aplicación de agujas muy finas, que se insertan en el tejido graso. A través de estas agujas se hace pasar una corriente de baja intensidad y baja frecuencia que genera contracciones. Esto provoca que las células grasas se vuelvan más permeables y eliminen las grasas que contienen en su interior.
- Endermología.- Combate la retención de líquidos al fomentar el trabajo del sistema venoso y linfático. De este modo reduce volumen corporal y modela el contorno del cuerpo. Paralelamente, exfolia la piel y elimina células muertas, favoreciendo la penetración de activos que mejoran el aspecto.
- Ultracavitación.- Intenta reducir las zonas con grasa localizada, como el abdomen, las piernas y el pliegue sub-glúteo. Es conocida como "la lipo sin cirugía", porque no es invasiva. Se apoya el cabezal sobre la zona a tratar y emite un ultrasonido muy potente. Desintegra las células grasas del cuerpo y las transforma en una sustancia líquida que se elimina a través del sistema linfático y la orina.
- Ozonoterapia.- El ozono -mezclado con oxígeno- oxigena los tejidos y mejora la microcirculación. Rompe el doble enlace de los ácidos grasos insaturados y los convierte en hidrófilos (amigos del agua), con lo que al adquirir el carácter de solubles se facilita su eliminación.